viernes, 2 de noviembre de 2007

¡Che! Revolución y Mercado


¡Che! Revolución y Mercado

Palau de la Virreina


Del 25 de octubre al 20 de enero del 2008, 3.5 Euros.
El retrato de Ernesto «Che» Guevara tomado por Alberto Korda es la imagen más reproducida en la historia de la fotografía. Los usos de esa imagen han sido tan diversos como la cantidad de soportes que la contienen –ceniceros, camisetas, tatuajes, grafitos, marcas de cerveza, pins– y está repartida por cualquier rincón de la geografía planetaria. Se trata de un fetiche de consumo global que ha adquirido vida propia, más allá del personaje que lo inspiró, y comenzó su andadura a partir de la muerte del Che y de las convulsiones del 68. El rostro del Che, hoy ubicuo, inspira todavía las lecturas más dispares, y es capaz de unir a contestatarios y estrellas de Hollywood, revolucionarios y top models, alternativos y vendedores de baratijas, artistas consagrados y grafiteros anónimos, nostálgicos del comunismo y ultras del fútbol...

La exposición «¡Che! Revolución y Mercado», concebida por la crítica y comisaria inglesa Trisha Ziff, hace un recorrido desde la foto original hasta la fetichización más absoluta sufrida por esa imagen en nuestros días. Durante años de investigación, Ziff ha concebido un proyecto en el que se recogen unas trescientas piezas, firmadas y anónimas, que refuerzan o pervierten la foto original tomada por Korda el 5 de marzo de 1960 en La Habana, bajo el título original de El Guerrillero Heroico.

«¡Che! Revolución y Mercado» reúne fotografías, carteles, películas, sonidos, ropa y artefactos de más de treinta países, así como publicidad, un netbook e imágenes que aparecen en Internet. La exposición rastrea intensamente la famosa fotografía, desde su utilización como agit-prop en los sesenta hasta las numerosas apropiaciones posteriores. La historia del retrato de Korda se deja leer también como una novela, con tramas contradictorias y enigmáticas no del todo resueltas. Aquí encontramos polémicas por los derechos de autor, enfáticas controversias políticas, denuncias familiares, agentes de la CIA y de los servicios secretos cubanos, guerrilleros de todo pelaje, víctimas del Che militar, algún que otro negocio turbio y hasta pruebas de ADN. Todo ello aderezado con nombres que van desde editores del calado de Giangiacomo Feltrinelli hasta músicos como Carlos Santana y Paquito de Rivera.

Se trata, en fin, de una exposición donde queda lugar para la mitificación y también para la parodia. Un proyecto al mismo tiempo iconográfico e iconoclasta.

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